El Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior SATE es una solución constructiva cada vez más utilizada en la rehabilitación energética de edificios y en obra nueva. Su objetivo principal es mejorar el comportamiento térmico del cerramiento.

CARACTERISTICAS TÉCNICAS MAS RELEVANTES
Aislamiento térmico
El SATE proporciona una envolvente continua que mejora notablemente la eficiencia energética del edificio. Este aislamiento se instala por el exterior, lo cual reduce las pérdidas de calor en invierno y limita la ganancia térmica en verano.
Como resultado, se disminuye la necesidad de calefacción y refrigeración, lo que se traduce en un ahorro energético sustancial y una reducción de las emisiones de CO?. Además, permite cumplir con las exigencias del Código Técnico de la Edificación (CTE) en cuanto a eficiencia energética.
Eliminación de puentes térmicos
Los puentes térmicos son zonas del edificio donde se produce una pérdida de energía debido a la continuidad de materiales con distinta conductividad térmica, como en esquinas, cantos de forjado, pilares embebidos o encuentros con carpinterías.
El sistema SATE, al envolver completamente la fachada, elimina estos puentes térmicos al proporcionar un aislamiento homogéneo. Esto no solo mejora el rendimiento energético del edificio, sino que también previene la aparición de humedades por condensación y el deterioro prematuro de los materiales.
Impermeabilidad al agua de lluvia
Uno de los beneficios fundamentales del SATE es su capacidad para proteger la fachada frente a la acción de la lluvia. El sistema se compone de capas de materiales que actúan como barrera impermeable, evitando la filtración de agua hacia el interior del cerramiento.
Esto es especialmente importante en climas húmedos o zonas con elevada exposición a la lluvia, ya que contribuye a mantener la integridad estructural del edificio y prevenir patologías relacionadas con la humedad.
Permeabilidad al vapor de agua
A pesar de ser impermeable al agua líquida, el sistema SATE permite que el vapor de agua generado en el interior de la vivienda se difunda hacia el exterior. Esta capacidad de transpiración es esencial para evitar la condensación intersticial dentro del cerramiento, que puede provocar moho, degradación de materiales y pérdida de confort. El equilibrio entre impermeabilidad y permeabilidad al vapor se logra mediante el uso de morteros y acabados micro porosos, especialmente diseñados para estos sistemas.
Inercia térmica del cerramiento
Instalar el aislamiento térmico por el exterior permite conservar la inercia térmica del muro estructural interior. Esto significa que el muro actúa como un acumulador de calor: absorbe energía térmica durante el día y la libera lentamente durante la noche.
Este fenómeno ayuda a estabilizar la temperatura interior del edificio, reduciendo los picos de calor o frío y mejorando el confort térmico sin recurrir en exceso a sistemas de climatización. Es una ventaja significativa en zonas con grandes oscilaciones térmicas diarias.
Aislamiento acústico
Además de sus propiedades térmicas, el sistema SATE también ofrece beneficios acústicos. El espesor del aislamiento y la combinación de capas (como morteros, mallas y revestimientos) ayudan a reducir la transmisión del ruido aéreo procedente del exterior.
Esto es especialmente útil en zonas urbanas o cercanas a infraestructuras ruidosas, ya que contribuye al confort acústico de los ocupantes y al cumplimiento de normativas relacionadas con el aislamiento sonoro.
Resistencia mecánica
El revestimiento final del sistema SATE está compuesto por morteros reforzados con malla de fibra de vidrio que proporcionan una alta resistencia mecánica frente a impactos, abrasiones, fisuración y condiciones climáticas adversas.
Esta robustez contribuye a la durabilidad del sistema a lo largo del tiempo, incluso en fachadas expuestas a tráfico, vandalismo o condiciones meteorológicas extremas. Además, requiere poco mantenimiento y puede incluir tratamientos antifúngicos o hidrófugos adicionales.
Estética y acabado
El SATE permite una gran variedad de acabados decorativos: morteros acrílicos, silicónicos o minerales, pinturas en múltiples colores, acabados texturizados o incluso aplacados cerámicos o pétreos.
Esto da lugar a una libertad creativa muy amplia en el diseño de fachadas, permitiendo no solo la mejora funcional del edificio sino también su revalorización estética. Gracias a esta versatilidad, el sistema se adapta tanto a edificios tradicionales como a construcciones contemporáneas.

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